PIOMETRA PDF Imprimir Correo electrónico

Durante el celo, que corresponde a la etapa de proestro y estro del ciclo hormonal reproductivo, se liberan de forma ascendente niveles de estrógenos desde los ovarios, lo cual condiciona a que el útero poco a poco crezca, desarrolle su endomentrio, sus glándulas y relaje el cérvix. Cuando el desarrollo glandular es excesivo, comienzan a formarse quistes en el espesor de un endometrio hiperdesarrollado, lo que recibe el nombre de hiperplasia endometrial quística, condición que predispone a que el útero se infecte por bacterias genitales que ascienden desde la vagina, como por ejemplo E. coli.

La piometra se define como el desarrollo de material purulento (pus) dentro del útero, secundariamente a una invasión bacteriana. Es una enfermedad que se desarrolla principalmente en perras adultas (también en gatas adultas jóvenes), en el periodo diestral de su ciclo hormonal reproductivo. Esta etapa llamada diestro, se produce unos pocos días luego que la perra manifieste los signos típicos del celo (edematización de la vulva, goteo sanguinolento, aceptación de machos para reproducirse) y se caracteriza por un predominio de la hormona pogesterona, la cual al ser secretada desde los ovarios induce que el útero se relaje, cierre el cérvix uterino y aumente la secreción glandular hacia el interior del órgano. Por lo tanto, las condiciones que generan los estrógenos durante el celo (hiperplasia endometrial quística), permiten que durante el diestro el útero se infecte y acumule pus (piometra).

La piometra también puede generarse en mascotas sometidas a tratamientos médicos antirreproductivos o anticonceptivos, como con poligestona, que es un análogo sintético de la progesterona y que está disponible en nuestro país para el control de natalidad de mascotas.

Se consideran al menos dos presentaciones de piometra: cérvix abierto y cérvix cerrado, siendo en la primera que existe una descarga excesiva y anormal desde la vulva (mucopurulenta, serosanguinolenta).

Algunos signos clínicos incluyen decaimiento, depresión de consciencia, anorexia, vómitos, mucha sed y micción excesiva, encías congestivas (de color rojo cereza), fiebre, diarrea, abdomen abultado y/o doloroso.

El diagnostico definitivo se realiza con ecografía abdominal y, en menores ocasiones, con radiografía.

Si bien el problema se puede diagnosticar con un solo examen, se requieren otros análisis de sangre, ya que la piometra por ser un foco infeccioso predispone al desarrollo de sepsis (septicemia). Algunos exámenes incluyen hemograma, perfil bioquímico, panel de coagulación, gases arteriales, cultivos y antibiogramas.

El tratamiento de elección para la piometra y la hiperplasia endometrial quística es extracción quirúrgica del útero y ovarios. Junto con ello, un intenso manejo de fluidos intravenosos, antibióticos, oxigenoterapia y soporte nutricional.

El pronóstico es bueno, a menos que se instaure una sepsis cuya condición torna el panorama de reservado a malo, dependiendo del compromiso general del paciente.

Responsable:

Dr. Néstor Suárez

 
   

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